¿Por qué nos gustan tanto los regalos de Navidad?

Muneca termica de trapoLos regalos que se hacen con el corazón tienen ese algo especial que no podemos explicar, y que nos llena de felicidad durante unos instantes, justo cuando lo recibimos y/o entregamos. Si, además, el regalo sorprende por lo oportuno, simpático, bonito, impactante u original que es, al descubrirlo de nuevo se producirá esa sensación maravillosa que hará que, tanto el momento como el regalo, sean inolvidables.

Precisamente, las Navidades son el marco perfecto para que afloren esos hermosos sentimientos de un modo especial. Más allá de su brillo, de sus convencionalismos, está esa parte mágica que cada uno de nosotros podemos rescatar para vivirla de forma auténtica, y los regalos son un modo de hacerlo.
Regalar los mejores deseos

Y, en este sentido, la elección de un regalo que emocione, que dibuje una sonrisa espontánea, que ilumine una mirada de felicidad, es una fórmula infalible para hacer que las Navidades sean memorables.

¿Pero, por qué nos gusta hacer y recibir regalos en estas fechas? Quizá porque son fechas emotivas, lo que nos da una clara pista de cómo han de ser los regalos que dejen huella: emotivos, algo único, personalizado.

Al margen de lo material, de que los regalos de Navidad sean algo tradicional, nos gusta sentirnos queridos, especiales para esa persona que ha pensado en nosotros, que ha querido hacernos felices. Si el regalo logra transmitir será un regalo inolvidable…

Regalar algo útil siempre es una tentación y, de hecho, a la hora de utilizarlo se agradecerá, pero corremos el riesgo de que parezca que no nos hemos preocupado por elegir un regalo diferente, especial, y de hecho así es. Lo conseguiremos dándole una vuelta de tuerca a lo de siempre. Sobre todo, que no parezca que se ha comprado para salir del paso, pues demostrar el interés por gustar, por sorprender al otro, es una ley de oro del arte de regalar, sobre todo en fechas señaladas.

Pack intimo dietLos regalos que emocionan son aquellos que nos transmiten el verdadero espíritu de la Navidad: pensar en el otro, compartir, amor, generosidad, esperanza, ilusión… No es necesario gastar más de lo necesario, sólo hacerlo con autenticidad, poniendo en el regalo algo de nosotros mismos. Esmerarse al elegir el regalo, demostrar que se tiene ilusión por hacerlo sin necesidad de palabras es la clave del éxito.

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